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SAN BIRITUTE, “EL SANTO QUE HACÍA LLOVER”

San Biritute es la figura antropomorfa más grande registrada del Ecuador. Se trata de un monolito de 2.35 metros de alto incluyendo un espigón, labrado en conglomerado marino de la formación Tablazo.

El imaginario popular indica que fue traído a Sacachún desde el Cerro Las Negras por los antiguos, hace posiblemente 115 años. 

“Por aquel tiempo no había nada de carreteros, solo caminitos; pura montaña nomás era. Tuvieron que hacer caminos a base de picos, palas y piedras del río para poderlo pasar. Eso hacían los antepasados. Caminaron hasta que lo trajeron. Tuvieron que hacer los caminos para sacarlo en macho, en caballos, con una paciencia grandísima. ¡Se demoraron semanas! Calculaban para ida y vuelta; iban y venían y hacían. Entonces, de ese tiempo ya llegaron aquí al pueblo, a Sacachún. Y dicen que cuando llegaron hubo un invierno durisisísimo. Llegaron aquí y llovió tanto que le pusieron que era milagroso. San Biritute era de los guancavilcas, los manteños. Los antepasados decían que era milagroso y que cuando no llovía lo castigaban con un bullero de cuero de vaca (como una soga),  le pegaban cuando no llovía; lo “pelaban” para que lloviera”. Ambrosio Tigrero, sacachuneño de 83 años, según declara documento del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. 

Constituye un hombre sentado, en su rostro sobresale una nariz recta, su brazo izquierdo en posición de ángulo obtuso señala su miembro viril expuesto; mientras que su brazo derecho, en posición de ángulo recto, descansa sobre su torso. 

Con el pasar de los años sobre San Biritute fue generándose una leyenda que hoy persiste en el imaginario popular de propios y extraños. Esta leyenda viva es capaz de trasladarnos a través de la Historia, el mito y la magia, a través de lo material e inmaterial. 

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